lunes, 3 de diciembre de 2012

Dramas de la verdulera -


Tantos planes que yo tengo…

Todos esos planes
que me ahogan,
chillan con la voz vencida.

¡Piedra libre, piedra libre!

Lobo no estás
Lobo ¿estás ahí?

¡Yo!
 ¡Yo tengo una idea!
Pero ahí nomas me vendan los ojos
para jugar al gallito ciego.
Y aunque esté así,
con la frase en la garganta,
los veo reírse.

¡Qué tropiece, qué tropiece,
qué se le vuelva la lengua para adentro!

97, 98, 99.
Cien.
¿Dónde están?
Cien veces dónde están.

Esas letras
¡Ay, qué gigante se hicieron!
Cuánto miedo me hacen tenerles.
Y esas sombras que siembran
alrededor de mi cuello,
me aprietan su abecedario,
me lo ciñen a la cintura.

¡Qué te digo que no quiero escaparme!
Llevo la estupidez entusiasta
a flor de piel.
Y con cuánto lustre,
me confieso cobarde
para cosechar líneas en un campo de hojas en blanco.

¡Qué empiece a escribir de una vez
y qué tropiece con la piedra!

Más le vale a ésta obstaculizarle el cielo
porque si lo quiere celeste
que le cueste.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Verdulera -



Verdulera soy
Puro palabrerío
sin dulzura

Verdulera porque no me sale de otra forma
el discurrir de la voz

Definamos la frustración:
hacer tan poco de tanto,
ir por una canción
terminar dibujando
la letra A
y que no salga ni una frase, ni un recuerdo

Semi nada,
abrumación

Verdulera por definición:
Inventarme el tiempo
la ocupación,
y no poder decirme:
soy artista por dedicación.

Mira que verdulera
hasta me sale con rima
este poemita verdulero
Verde
y rojo como un morrón.

sábado, 17 de noviembre de 2012

R e trato



¿Es verdad que hay alguien más en la ropa?
En las escaleras
Murmurando en el pasillo…

Voy a ser todo el coraje que necesitas
Pero sin tus dudas.

¿Es verdad que hay alguien más en las escaleras?
En la ropa
Murmurando en el pasillo…

Eres mi razón de amor
Etérea en mi firmamento.

¿Es verdad que hay alguien más murmurando en el pasillo?
En la ropa
En las escaleras…

Devuelvo todas las lecturas de las 3 de la madrugada.

jueves, 9 de agosto de 2012

The pleasure is all mine


Le escribí a F.
Le escribí a J.
Le escribí a M.

Le escribí a Z. pasando por todas las demás consonantes.

Ninguno me dio el orgasmo.

Ninguno supo esconder la cara para empezar a llorar
y pedirle disculpas a su pasado.

Les di todos los orgasmos
menos el mío.

lunes, 16 de julio de 2012

Homenaje



Te soñé.
 Lo sé porque te ví despierta; escarbabas la luz, dejabas secar la aspereza.


Blanca esperanza
la de tus pieles que agonizan
porque todo el color las acaba
las embellece y las mata.
Y que si ahora vivieses
las llevarías colgando
en tus codos,
en los rieles del lienzo.


Por eso creí seguir estando dormida cuando te descubrí en la 11 west,
solito, inmaculado
sin otra leyenda que la de tu nombre inmortal
(que si ahora viviese llevaría su piel colgando)

Te viví.
Lo sé porque estaba dormida; me inundaste de luz, me lastimaron tus detalles.
Era cierto que todo aquello se lo pediste prestado para siempre a la tierra. Lo sacaste del vientre, lo llamaste poesía y lo tiraste al viento esperando que se seque como la pintura que perdura por años esperando ser tachada, prohibida, ultrajada.
Qué belleza la de los ojos ignorantes que te contemplan porque pueden armarte a cualquier imagen y semejanza, a la línea llamarla destino, a los colores, tragedia; a la trama, esperanza.
Qué suerte que te he visto y poder así darle vida al mito.



¿Acaso no es cierto que enhebras en oro el tiempo
o es solo un invento mío
de esta vigilia abstracta que no sabe si ha contemplado una quimera
o una aspiración?




miércoles, 2 de mayo de 2012

Retrato.


Con un aire de elegancia fingida se levanta y se limpia los restos de polvo.  Abrocha el botón de su saco, anuda el otro. La flor de la vida se consume en un fuego feroz. Tira las cenizas en el marco de papel que le hizo a la foto de él y su pareja, su pareja  y alguien más. Un pelo consumido por el cigarrillo que ya no alumbra la pequeña parcela de oportunidades home sweet home. Pelo largo, lacio, teñido, siempre se le notan las raíces, siempre un pelo descompuesto da la nota, muriéndose en la bañadera, dejándose caer en la almohada, en la ropa (se limpia los restos).

 Amanece y es el otro de los ojos rojos luego de las batallas de fuego. Creyó escuchar voces, creyó morirse en el ahogo, alguien intentó devolverlo a la noche pero no se dieron cuenta que lo devolvieron a su infierno del día a día. Ahora intenta componerse  pretendiendo ser una obra de miles de pedacitos puestos juntos para terminar de encuadrarlo y duplicarlo en cada caja que promete quinientas piezas.
Con ese aire de confianza, mueve algunos estantes, busca el tarro vacío, saca la carta y lee:
Razones como ésta/ razones de amor/ etéreo tu firmamento/ la mirada se vuelve eclíptica/ la sustancia de nuestro semejar/ la base del fondo del mar.

Ensaya un comienzo de insultos torpes, se dice que la explicación lo es todo pero no quiere escuchar ninguna explicación porque ya conoce el rímel de los ojos amarronados, enchastrados en lodo, y la boca golosa de rojo color a llanto. Conoce las perversiones de sus manos y los silencios de las madrugadas en que no quiso que la toquen ni que le digan cariño; la ausencia de compostura las tardes de domingo.

Solía repetir en su cabeza:
Ves el cielo, amor, lo ves, el agujero negro que somos, lo ves, vamos  a tragarnos toda esa materia.

If you stare at me, I’ll ..
just stare at me
Show me the line where you end
the moment when you die of love because of me.


Se limpia del polvo cuando se levanta. Con los dedos manchados de gritos, con la ingle en clave de sol. Mirando el cuadro de su pareja y él.

¿Es verdad qué hay alguien más en la ropa, en las escaleras, murmurando en el pasillo: eres mi razón de amor, etérea en mi firmamento?

Un corte en la quijada, un quiebre cada dos por tres, pisando baldosas llenas de polvo. Se limpia las manos con el marco de oro, de simetría, de caja de rompecabezas; cuántas cabezas perdimos hoy, amor;cuántos hijos.

Devuelve la carta, el comienzo, devuelve todas las lecturas de las tres de la madrugada:
El día que nos conocimos/ púrpura el cielo / y  el fondo del mar.

viernes, 13 de abril de 2012

withteeth

Ellos no hablan
Presiento que es por sus bocas
Porosas
Desdentadas
Roñosas bocas
que no pueden asentir.

No hablan
No querrían hacer
vibrar las palabras
ni verbalizarlas
o complementarlas
con el aliento fétido
y la culpa de llagas.

Hablan
con la lengua para dentro
tragando la saliva
que los atraganta
Memorizan un deseo
que tratarán de explicar
sin que se les caiga la quijada.

Quizás su dolor sea
La fina boca que los abarca
La fina carcasa de labios sin piel
O la sonrisa que se les escapa por los ojos
como un lamento que no pueden escupir.



28.1.11